No cesa aún la horrible noche
Encadenada a otras banderas
Brilla invencible la luz de ella
Entre viejas telas escarlatas
Mientras la bañan con sangre
Llora gritando, y sigue viva
Se levanta, no cae al abismo
Su piel puede resistirlo todo
Rojo de parto también la moja
Sonríe dichosa y canta nanas
Pero sorprendida en su gracia
De su vientre lo arrebatan
Arden sus más profundas heridas
Nada en aguas claras, cristalinas
Sigue andando aún más fuerte
Cada vez que cae resplandece
Se enfrenta sin abrigo al frío
Y no duerme en toda la noche
Cuando el fusil de oro aparece
Con más fuerza ella se impone
Así va, bailando descalza
Cuando música no suena
Entre las selvas espesas
A la injusticia responde
Con fuerzas alto cantando
Iluminando la larga noche
Mientras nacen sus mil hijos
Grita ¡vida!, nunca muere.
Laura Cárdenas Moreno

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